Si entendéis algo, me lo decís...

Un texto de Paul Auster, que me mandó una persona para que se lo leyera en uno de sus vídeos y al final me lo quedé yo, para relativo consuelo mío y frustración -aunque ella diga lo contrario-, de sus extrañas motivaciones. Agradecerle a mi madre y maestra del cante jondo, su inestimable colaboración "a cappella", interpretando sus inigualables serranas. Te quiero vieja! :-D


















