Tanguillos (Pericón de Cádiz)

sienta, se sienta completamente bien igual que el agua llena el vaso. 'Arsa, Pericón' y entonces, al levantar la mano para cantar, deja la mano quieta y alta, como si le doliera. Tiene un brillo perlado en la piel, y el sudor, no sabemos por qué razón, no le moja la cara. Canta magistralmente los cantes de Cádiz. De cante en cante, pestañea. Éste es su único movimiento. Al sentir que le aplauden, va quedándose cada vez más cabal, más apretado con el silencio. No se calla, se ajusta. Es como ...


















